Me lo ha dicho un pajarito… de tela

Una vecina de puerta que tenía, cada vez que oía ruido en el descansillo, abría la mirilla y observaba qué ocurría. A mí no me molestaba especialmente, y eso que cada vez que alguien nos tocaba el timbre, abría su puerta y preguntaba a nuestra visita si le habían llamado a ella.
Dejó de hacerlo el día que se presentaron los Testigos de Jehová, y ella se me adelantó, como siempre. Cuando abrí y la ví intentando escabullirse, se me escapó la risa y cerré.
Dedicado a esa vecina y a todas las vecinas cotillas, hice este pajarito de tela. Lo tengo en la mirilla, para que cuando alguien diga “Me ha dicho un pajarito que…”, lo diga con razón:
 
¡Olé por el solecito que tenemos estos días!

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Arantxa

Pobre vecina, jeje
Te he dejado un premio en mi blog.