Haz una tarjeta con servilletas para San Valentín

No hace falta que os diga qué día es hoy, sólo con salir a la calle y ver ramos de flores y peluches circulando por ahí, se hace uno a la idea de que se celebra el día de los enamorados. Hasta que he llegado a comer a casa he visto siete ramos de flores, en todas las variedades, desde una rosa roja que llevaba un chico en la parada del autobús, al ramo de rosas que ha recibido una compañera de trabajo, y que me ha encantado por lo sencillo y bonito que era. También he visto un chico llevando un oso de peluche XXL (sé que era para San Valentín porque el animalico sostenía un corazón rojo). Y también mucha gente con paquetes y bolsas de pastelerías y bombonerías.
Yo he atravesado diferentes etapas con este día; de la que empecé a salir con mi marido, lo celebramos creo que el primer año, porque si estabas enamorada, tenías que demostrarlo, y porque hacía una ilusión enorme tener a quién dar un detallín, y tener quién te correspondiese. Más tarde decidimos (ahora no me acuerdo por qué), que era una celebración consumista, porque si quieres a alguien, argumentábamos, no tienes que esperar al 14 de febrero para decírselo, ¿no? Pues eso. Y desde hace unos pocos años, vuelvo a estar encantada con celebrar esta fecha, y de seguir felicitándole el día a mi marido.

Hace años, me fastidiaba ver los escaparates llenos de corazones, y que todo estuviese inundado de color rojo. Hoy en día, me gusta preparar cosas hechas por mí. Mi marido recibió una tarjeta hecha con una cartulina blanca, donde pinté un corazón rojo que luego fui rellenando con flores hechas de tiras de servilletas rojas enrolladas (otro día os enseño el proceso):

Y con mi hija compartí una cajita de 5 bombones que vendían en el Mercadona para la ocasión.



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