Caja para las mariquitas (de papel, no de las que vuelan)

¿Os acordáis de las mariquitas? ¿Aquellas imágenes de papel que había que dar la vuelta con un solo golpe de la palma de la mano?

Yo no conservo ninguna de las mías, estas de mi hija las compró en una feria de coleccionistas. De todo lo que había para vender, aquella caja de latón llena de estos papelitos fue lo que le llamó la atención.

Están muy usadas y ajadas, pero creo que eso forma parte de su encanto:


Para guardarlas se me ocurrió reciclar una caja de quesitos, porque tiene el tamaño justo:

 La forré con papel de regalo que compré en Primark, con helados y cupcakes:

 
 
  


Ver algo con lo que jugué de niña entre tantos objetos antiguos me dio un poco de agobio, porque pensaba que podía remontarme a 25 años atrás, y me pareció una cifra enorme. 
Y eso me hizo sentir antigua. Bueno, más que antigua, vieja. Y no me considero vieja para nada, es más, cuando pienso en mí misma pienso en una chica joven, no una jovencita, pero sí una chica joven. Y claro, una chica joven no debería pensar en qué hacía hace 25 años y decir «Ah, sí , me acuerdo del tiovivo de los barriguitas, o de la Nancy esquiadora, o de los Osos Amorosos«, sino que debería pensar si hace 25 años había nacido o no. 
Total, que a partir de ahora sólo voy a ir a las ferias de antigüedades de las viejas viejas, de mínimo 50 años. Era Einstein quien decía que el tiempo era relativo, ¿no?
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